El trabajo de los tribunales eclesiásticos está al servicio de la verdad del matrimonio, en ocasiones el proceso termina en la buena noticia de la nulidad para aquellos que esperan con ilusión un nuevo matrimonio por la Iglesia pero en ocasiones no se puede demostrar o se ver con claridad que el matrimonio es válido. En estos casos, aún a consta de graves consecuencias, hemos de ser fieles a la verdad. Así ha sucedido en muchas ocasiones en la historia:- En el año 995,