Mostrando entradas con la etiqueta nulidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nulidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de febrero de 2016

VAMOS A ACLARARNOS...

Ha pasado ya casi dos meses desde que el 8 de diciembre de 2015 D. Carlos suprimiera en Madrid las tasas del Tribunal Eclesiástico. No es el único, me cuentan que en Albacete, por ejemplo, se ha hecho lo mismo. Otros tribunales como Alcalá y Getafe han reducido sustancialmente -un 50%- las tasas.
En esta entrada me gustaría aclarar algunos errores que detectamos al recibir en el Tribunal a quienes quieren iniciar el proceso de nulidad:


domingo, 3 de enero de 2016

He recibido una demanda de nulidad

Contestando una pregunta por mail os cuento qué hacer cuando uno recibe una demanda de nulidad:

La demanda se interpone ante el Tribunal Eclesiástico y se notifica inmediatamente a la otra parte. En esta demanda se exponen sucintamente los hechos que justifican la solicitud de nulidad del matrimonio. En ocasiones se hacen valoraciones o se exponen hechos que la persona que recibe esta demanda considera no ciertos incluso, en ocasiones, considera calumniosos. Es el momento de comunicarlo.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Comentario a la reforma del proceso canónico

En espera de una valoración más pormenorizada sirva de anticipo este artículo del profesor de la Universidad de Navarra sobre los cambios introducidos por los motu propio del Papa Francisco en los procesos de nulidad:
----------

El proceso de nulidad matrimonial se ha hecho más ágil, pero no menos verdadero

Un experto de la Facultad de Derecho Canónico de la UNAV analiza las claves del Motu Propio

Las normas sobre la regulación de estos procesos han conocido variaciones a lo largo de la historia. Todas ellas con la intención de defender la bondad del matrimonio con los instrumentos más adecuados a cada época. 

Jordi Bosch Carrera .

La Iglesia, fundada por voluntad divina como instrumento para la salvación de los hombres, cuenta con ministros ordenados (inicialmente los apóstoles y después sus sucesores, los Obispos y, en cuanto colabores de estos, los presbíteros y en menor medida los diáconos), que han sido escogidos por Dios mediante su providencia ordinaria, a los que ha querido comunicar el poder administrar los tesoros de salvación que Cristo nos ha obtenido llevando a cabo la obra de la redención. Para ejercer esa función de administración, desde hace muchos siglos, la Iglesia peregrina en esta tierra se ha valido del Derecho.

Dentro del amplio campo del Derecho, están las normas que regulan la facultad de los fieles para contraer matrimonio. Con este medio, la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha buscado proteger jurídicamente tanto la bondad contenida en el matrimonio (en bien de los mismos fieles, de la Iglesia y de la sociedad), así como el despliegue ordenado de los fieles a contraerlo. Uno de los bienes protegidos es la indisolubilidad, motivo por el cual un fiel no puede volver a contraerlo si previamente estuvo casado válidamente. Dada la importancia del matrimonio la Iglesia recurrió al proceso judicial, como instrumento de la cultura jurídica, que, proporcionado suficientes garantías, permitía llegar a la certeza sobre la validez o nulidad del matrimonio.

Las normas sobre la regulación de estos procesos han conocido variaciones a lo largo de la historia. Todas ellas con la intención de defender la bondad del matrimonio con los instrumentos más adecuados a cada época. Ante los problemas de lentitud en los procesos de declaración de nulidad, una comisión, designada por el Papa, ha preparado estas normas que pretenden hacer más ágil, pero no menos verdadero, el proceso para la declaración de nulidad matrimonial. Las líneas principales que han guiado esta reforma están contenidas en el preámbulo de esta norma (Motu proprio) que el Papa acaba de dar a conocer. Se podrían destacar las siguientes:

1.) La posibilidad de que intervenga sólo un juez para una causa. Hasta ahora, cada causa debía ser examinada por un colegio de al menos tres jueces.

2.) La supresión de la doble conforme. Hasta ahora el fiel que pedía la nulidad de su matrimonio no podía volver a casarse hasta que no obtuviera dos sentencias (lo que significa intervención de dos tribunales) conformes (que declarasen la nulidad por el mismo motivo). Esta requisito establecido por Benedicto XIV (s. XVIII) ha sido suprimido, de tal manera que, con una sola sentencia que reconozca la nulidad, el fiel puede casarse sin esperar a que un segundo tribunal lo ratifique.

3.) La posibilidad de recurrir un nuevo proceso de nulidad muy abreviado para aquellos casos especificados en la norma (que recogen la experiencia jurídica de los Tribunales eclesiásticos) en los que la nulidad se apoya en motivos particularmente evidentes.

Jordi Bosch Carrera, profesor de las asignaturas de Derecho Matrimonial Canónico y Jurisprudencia Canónica

domingo, 1 de febrero de 2015

Cuando el matrimonio no es nulo: Episodios de la historia

 El trabajo de los tribunales eclesiásticos está al servicio de la verdad del matrimonio, en ocasiones el proceso termina en la buena noticia de la nulidad para aquellos que esperan con ilusión un nuevo matrimonio por la Iglesia pero en ocasiones no se puede demostrar o se ver con claridad que el matrimonio es válido. En estos casos, aún a consta de graves consecuencias, hemos de ser fieles a la verdad. Así ha sucedido en muchas ocasiones en la historia:

  • En el año 995,

miércoles, 28 de enero de 2015

¿anulación del matrimonio?

Solamente unas líneas para explicar por qué está mal decir "anulación del matrimonio", "anulación", y cosas semejantes.

Ya sabéis aquello que dijo Jesús en el Evangelio cuando le preguntaron sobre el divorcio: "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre" (Mt 19). La frase está clara y la Iglesia no va a enmendar la plana a su fundador, como es lógico. ¿Entonces la Iglesia no anula los matrimonios? No.

martes, 23 de septiembre de 2014

Comisión para la simplificación del proceso de nulidad (a ver si esverdad)


La noticia ha saltado hace ya algunos días pero no he tenido tiempo para comentarla hasta ahora:


"El Papa Francisco quiere reglas más sencillas para la nulidad matrimonial y para ello creó una comisión especial que se ocupará de la reforma del derecho matrimonial canónico, informó hoy en Internet la versión alemana de Radio Vaticano.
El objetivo es simplificar el procedimiento de los procesos de nulidad matrimonial salvaguardando "el principio de indisolubilidad del matrimonio", informó Radio Vaticano. 
La comisión estará presidida por el decano del Tribunal de la Rota Romana, Pio Vito Pinto. A ella pertenecerán también el franciscano Nikolaus Schöch, del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, y el jesuita español Francisco Ladaria Ferrer, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. "

Hasta aquí la noticia. Debo reconocer que me ha pillado, como muchas cosas que hace el Papa, un poco fuera de juego esta jugada de S. S. Francisco y también que me alegra sobremanera la noticia.

viernes, 21 de junio de 2013

Nulidades y abogados

Escribo a "vuela pluma" lo que se me viene a la cabeza. Hay muchos abogados y muy buenos pero, seamos francos, resulta difícil separar el grano de la paja. Ni todos saben, ni todos valen, ni nos podemos permitir muchos de ellos. ¿Qué hago?

Un par de ideas antes de responder a esta pregunta:

  • Si el abogado ...

martes, 12 de marzo de 2013

¿Matrimonio nulo o matrimonio fracasado?

Lo cierto es que casi el 100% de los que vienen a los tribunales a pedir la nulidad de su matrimonio ya han dejado de convivir, la relación se ha roto, pero ¿significa eso que el matrimonio nunca existió -nulidad- o bien que la convivencia ha fracasado?

Realmente son muchas las presiones ambientales que todo matrimonio tiene que padecer: Horarios imposibles, precios terribles, ambientes en el trabajo que favorecen las aventuras "extramatrimoniales", hasta leyes que favorecen más a los divorciados que a los casados, ¿alguien lo entiende?
El otro día vi una película que sostiene la tesis de que los matrimonios fracasan por las presiones externas, se llama "Comprométete" o en su original italiano "Casomai", os la recomiendo, la podéis ver aquí:

http://es.gloria.tv/?media=281614

Por estas presiones o por decisiones mal tomadas, por falta de capacidad de sacrificio en alguna de las partes -o las dos- y por otros muchos motivos la convivencia matrimonial puede resultar cada vez más difícil hasta hacerse sencillamente imposible.

Recordemos, sin embargo, que nulidad matrimonial no es lo mismo que fracaso en la convivencia. No todos los matrimonios fracasados son nulos, por lo que no hay ningún "derecho" a que se conceda a uno la nulidad, sí, en cambio, a conocer la verdad de tu matrimonio y este es, precisamente, el objeto del proceso de declaración de nulidad, conocer si el matrimonio fue verdadero o nunca existió por las distintas causas algunas de las cuales puedes encontrar aquí.

Espero haber aclarado un poco esta diferencia que está en la base de todo el trabajo que desarrollamos en los tribunales eclesiásticos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

En Madrid aumentan las nulidades

Me lanzo a escribir este post a las 22 h de la noche después de leer este artículo de La Razón (La nulidad matrimonial, en horas bajas) para afirmar exactamente lo contrario, es decir, que en Madrid -incluídas las diócesis de Alcalá y Getafe- las causas de nulidad matrimonial, y eso a pesar de la crisis, no solamente no han descendido sino que han aumentado. 

En estas fechas los tribunales eclesiásticos tienen que mandar una relación de la actividad del Tribunal a Roma., es por ello que el mencionado artículo se hace eco de los datos estadísticos del Tribunal de la Rota. Pues bien, los datos del Tribunal de Madrid ponen de manifiesto que las causas de nulidad matrimonial han aumentado respecto al año pasado.

El pasado miércoles el Sr. Vicario Judicial de Madrid, D. Isidro, hizo públicos los datos según los cuales en Madrid se introdujeron en el 2012 un total 186 causas, de las cuales 140 son de primera instancia y 46 han sido remitidas en segunda instacia por los tribunales sufragáneos de Alcalá y Getafe. Como se puede ver los datos son superiores en un 3% a los del año pasado que ya publicamos en ESTE POST.

La conclusión es clara: Donde hay una atención pastoral cuidada a los matrimonios y un interés de los sacerdotes por resolver las tantas veces complicadas situaciones matrimoniales de sus feligreses el trabajo de los tribunales eclesiásticos se hace imprescindible y se convierte así en un auténtico servicio a la verdad y al bien de cada uno de los católicos.

martes, 29 de enero de 2013

Fe y nulidad matrimonial

En espera de tener el texto definitivo simplemente quiero hacer mención del discurso del Papa a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, con ocasión de la apertura del año judicial. Su discurso se centró en la relación entre fe y matrimonio, a la luz de “la actual crisis de fe que afecta a varias partes del mundo y lleva aparejada una crisis de la sociedad conyugal”.
Creo que en el fondo de esta intervención late la constatación de que cada vez se está diluyendo el sustrato de verdad con la que la fe Católica impregnó nuestra sociedad, cada vez es mayor la diferencia entre creyentes y no creyentes, sus valores y su modo de vida. El Papa se plantea que, tal como están las cosas, la falta de fe -estar lejos de Dios, de la Iglesia- afecta al modo en que se concibe el propio matrimonio que debe ser, para su validez, indisoluble, fiel y abierto a los hijos. Veremos qué ecos tiene su intervención. Cuando esté el texto completo lo subiré al blog para que todos lo podáis leer.

lunes, 14 de enero de 2013

La más famosa nulidad no concedida

Hace pocos días el Papa decía en una homilía que  "la aprobación de las opiniones dominantes no es el criterio al que nos sometemos. El criterio es él mismo: el Señor.", esto se aplica también, lógicamente, al las nulidades matrimoniales donde con frecuencia tenemos que nadar contra corriente y tomar decisiones muy políticamente incorrectas.

El caso más flagrante fue la negativa del papa Clemente VII a conceder la nulidad matrimonial al rey de Inglaterra Enrique VIII con la española Catalina de Aragón en 1527 que provocó grandísimas tensiones que desembocaron en la ruptura del rey -y con él casi todo el país- con la Iglesia Católica para fundar una Iglesia en la que él se declaraba cabeza de la misma, la Iglesia Anglicana, y por tanto con potestad para declarar la nulidad de su propio matrimonio y casarse así con la ya embarazada Ana Bolena.

Intereses políticos al margen -que los había por todos los bandos- el hecho es que le matrimonio no es nulo por la esterilidad de una de las partes -la auténtica razón por la que el Rey buscaba otra mujer-, y la indisolubilidad de un matrimonio rato, es decir, entre bautizados cuando éste se ha consumado es absoluta, ni el Papa, ni el rey de ningún estado pueden cambiar eso, aunque resulte muy doloroso porque, como decía el Papa el día 6 de enero de 2013, "la aprobación de las opiniones dominantes no es el criterio al que nos sometemos. El criterio es él mismo: el Señor."

martes, 19 de junio de 2012

Cristina L. Schlichting: Divorciados en Corpus


Hace unos días la periodista  Cristina L. Schlichting publicó en La Razón un luminoso artículo llamado  Divorciados en Corpus. Lo reproduzco aquí y suscribo en su totalidad lo que dice. ¡Gracias, Cristina!

9 Junio 12 - - Cristina L. Schlichting

Pocas cosas me resultan más impresionantes los domingos en la Iglesia que las personas divorciadas y casadas de nuevo, sentadas en los bancos durante la comunión. Ellos, ya lo saben, no pueden comulgar ni recibir la absolución. Adivino un mundo de sufrimiento. Qué amor no tendrán a la Iglesia católica que permanecen en ella y obedecen a costa de normas tan duras. Son un ejemplo de fidelidad apabullante.

Tengo una pareja de amigos que se dan la mano en esos momentos. Ella casi siempre llora en silencio. Su dignidad y su entereza me hacen ser consciente de lo poco que valoro el Corpus Christi que celebramos hoy. A menudo los divorciados que se casan otra vez abandonan la práctica religiosa, afligidos de cierta soledad y vergüenza. Venimos, al menos en España, de una sociedad tan ranciamente ordenada en el pasado, que estas personas parecen haberse salido de la pista. No hace mucho pregunté a un sacerdote por el problema de estas parejas y me contestó: «Nosotros no tenemos problema alguno, lo tienen ellas». Curiosamente, apenas un año después vino con humildad a preguntarme cómo encaminarlas hacia los tribunales eclesiásticos, para ayudarlas en el proceso de nulidad.

Todos hacemos un camino. Mi amigo Juan Manuel de Prada y yo, que hemos pasado por la anulación matrimonial, hemos compartido muchas confidencias sobre el sufrimiento que hemos tenido que atravesar. Ahora el Papa ha hablado de forma luminosa sobre los divorciados casados de nuevo y su indispensable aportación a la Iglesia.

Ha sido en el reciente Encuentro de las Familias, en Milán. En una respuesta a la familia brasileña Araujo, Benedicto XVI ha señalado que hay que «hacer realmente todo lo posible para que se sientan amados, aceptados (…) y viviendo plenamente en la Iglesia». El Santo Padre les anima a disfrutar de la Palabra de Dios y la comunión de la Iglesia y, de forma muy práctica, reconoce que, aunque no puedan comulgar físicamente, sí pueden «espiritualmente» y les recomienda una guía espiritual permanente con un sacerdote.

Puede que a algunos lectores este artículo les resulte teológicamente técnico, pero les aseguro que, para un grupo cada vez más amplio de fieles, es crucial. Por eso me permito reproducir el final de la intervención del Papa, que nos pone verdaderamente de rodillas ante los divorciados: «Sus sufrimientos son un don para la Iglesia porque sirven también a todos los demás para defender la estabilidad del amor, es un sufrir en la comunidad por el bien de los grandes valores de nuestra fe. Deben saberlo, que precisamente así sirven a la Iglesia, están en el corazón de la Iglesia». Durante años hemos pensado erróneamente que sólo son buenos cristianos los que cumplen y comulgan puntualmente. Ahora empezamos a comprender que el ser humano es un simple pecador y que una persona que nosotros relegamos al «final de la fila» puede ser colocada por su Señor en el centro de la comunidad, para que todos aprendamos de ella.



viernes, 25 de mayo de 2012

Matrimonio y alcoholismo

Reproduzco aquí un fragmento del estupendo libro de Rosa Corazón "Nulidades Matrimoniales":

UN CASO DE NULIDAD MATRIMONIAL POR ALCOHOLISMO Vino ella a mi despacho, acompañada de su padre. Me contó que se había casado hacía 8 años y tenía 3 hijos pequeñajos. Y había llegado a un punto de no poder soportar más a su marido, hasta su olor le repelía, porque huele a alcohol, me dijo cambiando el tono de voz. Había intentado salvar su matrimonio, pero ya se daba por vencida. Había sufrido mucho. El marido era un irresponsable en su trabajo, como también había sido un irresponsable con sus estudios, sin lograr terminar la carrera de empresariales, cosa que ocultó hasta después de la boda. Ahora se dedicaba a sus negocios porque había montado su propia empresa, pero ella no sabía bien ni el trabajo de su marido, ni con el dinero que se podía contar para la casa. El se gastaba mucho dinero en alcohol. Le pregunté: ¿pero durante el noviazgo no te diste cuenta que él bebía? El padre de ella me respondió: durante el noviazgo él la dejaba en casa a las 10 de la noche; y nos decíamos: “¡fíjate que chico tan formal, comparado con lo que hay por ahí..!”. Lo malo es que a las 10 de la noche, él se iba de juerga con la botella y sus amigos”. La hija me contestó, como ya me han respondido en otras muchas ocasiones: Yo sí me di cuenta de que a él le gustaba mucho beber, hasta lo vi borracho en varias ocasiones antes de casarme; pero yo me decía: “como nos queremos, esto se arreglará en cuanto nos casemos. Yo conseguiré que cambie, yo le haré cambiar”. En una ocasión él sí reconoció que bebía; pero en otras muchas lo negaba o se autodenominaba simplemente “un bebedor social” o decía que bebía por evasión y que podía dejar de beber en cuanto quisiera. Lo malo es que nunca quiso o nunca lo demostró. Otro día, estando los dos en el coche con los chiquillos en el asiento de detrás, él sacó de debajo de su asiento una botella y sus videos pornográficos; entonces ella se acercó a él y le dijo bajito señalando los videos pornográficos: “como corrompas a los niños con esto, te rajo”. El tampoco era de fiar en el aspecto económico: le había engañado muchas veces, y en una ocasión hasta le llegó a quitar todo el dinero que ella tenía en su cuenta corriente para prestárselo a sus amiguetes del bar que, por supuesto, nunca recuperó. Y ya eran tantas las veces que le había mentido, que me dijo: “no puedo más”. Consiguió que él fuera un par de veces al psiquiatra, pero sin hacerle ningún caso, porque - decía - “yo no lo necesito, eres tú la que lo necesitas. Yo puedo dejar de beber en cuanto me dé la gana”. Lo malo es que nunca le dio. La esposa y yo fuimos a hablar con el psiquiatra y nos comentó que, con sólo dos entrevistas que había tenido con él, no podía decirnos si el esposo tenía algo psíquico que le producía gran sufrimiento y era lo que le había llevado al alcohol o, por el contrario, era el alcohol el que le había ocasionado ese deterioro psíquico que ahora tenía. El psiquiatra nos dijo que el alcohólico pierde hasta su identidad sexual, pudiendo llegar a actos de homosexualidad, como así había ocurrido. Ella tenía, tal vez, una conciencia muy estricta, de excesivo rigor y me había dicho: “yo no puedo ir a un procedimiento de nulidad matrimonial, porque yo sí me casé: yo sabía con quién me casaba y yo quería casarme con él. Yo no puedo ir a una nulidad, porque yo me casé”. Le contesté: “el matrimonio es un vínculo que une a dos personas: un solo vínculo, y para que exista ese vínculo es necesario que los dos os hayáis casado. Si él no se casó por ser incapaz para el matrimonio, tú tampoco estás casada. En un matrimonio, o se casan los dos o ninguno se ha casado”. Pero noté que ella no llegó a entenderlo del todo. Pasados los años me enteré que ya no pudo aguantar más y que había abandonado la fe, tirándolo todo por la borda y que ahora estaba liada con otro hombre. Sentí que, en su momento, ella no hubiera ido a un procedimiento de nulidad matrimonial.

He tenido varios casos de alcoholismo del esposo y sólo dos de alcoholismo de la mujer. Los expertos dicen que aún es más grave, y más difícil conseguir salir de él, cuando se trata de una mujer. En todos los casos de alcoholismo, tanto la vida de la persona que lo padece como la de los que están a su alrededor es prácticamente ¡un infierno! Es imprescindible reconocerse alcohólico y recibir ayuda ajena para poder abandonar ese mal hábito destroza existencias. Tengo muy buena experiencia de asociaciones de ayuda para alcohólicos, que son sin ánimo de lucro y su ayuda es gratuita. He conocido hijos de padres alcohólicos que, en mayor o menor medida, acaban siendo alcohólicos a pesar de haber visto la vida de inmenso sufrimiento de su madre y conocer en lo que ha acabado su padre. Pero también he conocido hijos de padres alcohólicos que se niegan rotundamente a beber ni una sola gota de alcohol, porque ¡ya han visto bastante!

¿PUEDE SER CAUSA DE NULIDAD DE UN MATRIMONIO CANÓNICO EL ALCOHOLISMO DE UNO DE LOS CÓNYUGES? Sí, es posible. Estaría dentro de los supuestos contemplados en el canon 1.095,3 del Código de Derecho Canónico, que establece: “Son incapaces de contraer matrimonio: quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica”.

PERO SI ANTES DE CASARSE YA SE CONOCÍA EL ALCOHOLISMO, ¿PUEDE SER NULO ESE MATRIMONIO? Sí, pero hay que saber distinguir entre Nulidad Matrimonial por incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio y por engaño doloso.

¿EN TODOS LOS CASOS DE BODA CON UN ALCOHÓLICO ESE MATRIMONIO ES NULO? No, desde luego. Se precisa que el cónyuge ya sea alcohólico cuando prestó el consentimiento matrimonial, que su dependencia del alcohol sea hábito y tenga el carácter de grave. Habrá que demostrar que ese alcoholismo hace, al que lo padece, incapaz de ser buen esposo y buen padre.