martes, 10 de marzo de 2015

Tribunales y nuevas tecnologías

El Concilio Vaticano II en su constitución apostólica Gaudium et Spes señala: El género humano se halla en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. Los provoca el hombre con su inteligencia y su dinamismo creador; pero recaen luego sobre el hombre, sobre sus juicios y deseos individuales y colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las realidades y los hombres con quienes convive, el mismo Concilio las califica de riquezas  y posibilidades, estos nuevos y mejores medios de comunicación que aumentan el imperio de la inteligencia humana.



La Iglesia desde el principio se ha servido de los medios que el desarrollo de las comunicaciones ponía a su disposición, desde el sistema de calzadas del imperio romano que facilitó la expansión del Evangelio hasta la invención de la imprenta. Los nuevos medios técnicos han sido calificados por el Concilio como  maravillosos inventos  de tal forma que la Iglesia no solamente los valora como positivos sino que los acoge y fomenta con especial solicitud aquellos que atañen especialmente al espíritu humano y que han abierto nuevos caminos para comunicar con extraordinaria facilidad noticias, ideas y doctrinas de todo tipo.

Algunos hitos de esta acogida de estas nuevas tecnologías por parte de la Iglesia son:

La fundación de Radio Vaticana por Guillermo Marconi que fue inaugurada por Pío XI (con el Mensaje radial Qui arcano Dei) el 12 de Febrero de 1931.

El portal de internet del Vaticano quedó formalmente establecido en la Pascua de 1997, después que una monja polaca propusiera a Juan Pablo II usar las nuevas tecnologías como areópagos modernos.

El establecimiento de un canal específico para el Vaticano en el portal de vídeos www.youtube.com donde actualmente se retransmiten las celebraciones presididas por el Santo Padre y otras celebraciones.

La creación en julio de 2011 del portal News.va, un proyecto que estuvo gestándose durante varios años y que nació con la vocación de dar al a Iglesia un servicio de comunicación conforme a los tiempos actuales.

Esta agencia de noticias comenzó a publicar unos meses antes en la red social Twitter en tres perfiles en italiano, español e inglés acumulando a día de hoy unos 334.000 seguidores. Dos años después, en marzo de 2012 el Santo Padre Benedicto XVI inició el perfil en la misma red social en 9 idiomas distintos: Latín, italiano, español, inglés, árabe, portugues, francés, polaco y alemán.  A día de hoy entre las nueve cuentas siguen al Papa Francisco en esta red social 17.500.000 personas.

Las nuevas tecnologías, no obstante, siguen evolucionando. Desde hace un par de años asistimos al comienzo efectivo de la elaboración de contenidos compartidos online posibilitando el trabajo colaborativo de distintas personas en cualquier lugar del mundo que ha dado lugar a una forma de comunicación que se ha institucionalizado en las llamadas sedes electrónicas.

Los tribunales eclesiásticos en los procesos de declaración de nulidad no deben permanecer ajenos a esta realidad, de lo contrario estaríamos levantando auténticas barreras de espacio y tiempo y, en definitiva, siendo empleados negligentes y holgazanes que se limitan a conservar lo que tienen sin hacerlo rendir.

La barrera del espacio, para estas causas, es evidente. La necesaria presencia física de los actores, abogados, procuradores y jueces en los procesos de declaración de la nulidad supone un enorme lastre como el mismo Santo Padre reconoció el año pasado en el encuentro que mantuvo con los participantes del curso super ratum organizado por la Rota Romana: Algunos procedimientos son tan largos y tan pesados que no la favorecen, y la gente se cansa. Un ejemplo: el Tribunal Interdiocesano de Buenos Aires, que no me acuerdo bien pero creo que tiene 15 diócesis, creo que la más lejana está a 240 kilometros ... No se puede, es imposible imaginar que la gente común viajando al Tribunal, tiene que hacer un viaje, tiene que perder jornadas de trabajo, el sueldo ... tantas cosas ...  Tampoco yo me lo puedo imaginar, pero, además, es que no es necesario, la videoconferencia, por ejemplo, es un procedimiento sencillo que se viene utilizando en los procedimientos civiles para salvar esta dificultad y se debería generalizar en los procesos eclesiásticos.

La barrera del tiempo es una constante para los que trabajamos en los tribunales y un reproche constante para quienes reclaman una justicia ágil. Iustitia retardata iustitia denegata. Hacer esperar a una persona dos años para conocer la validez o no de su matrimonio viviendo en el limbo de la dudad pone en peligro su fe y su vida cristiana y es inconcebible teniendo medios para acortar estos plazos.


Se trata de aplicar el principio de eficacia que recoge la Constitución Española en el artículo 103 nº1 y que en el ordenamiento de la Iglesia es del todo innecesario puesto que la mayor eficacia, la máxima diligencia está en  entraña de la misión que se nos ha confiado y en la naturaleza del mensaje que debemos anunciar: Caritas Christi urget nos. Si es así, si de verdad salus animarum suprema lex

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